07/05/2010

Un 60% de los medicamentos que se venden por Internet son falsos

"No es lo mismo comprarse un Lacoste falso en un mercadillo que comprar una copia de un medicamento. El primero puede que te despinte al primer lavado pero con el segundo te puedes jugar la salud". Con esta afirmación el consejero técnico de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, José María Martín del Castillo, resumía ayer el peligro al que se exponen los consumidores cuando compran fármacos falsificados. Para alertar a la población al respecto, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Badajoz organizó ayer unas jornadas que contaron también con el asesoramiento del inspector jefe de grupo del Cuerpo Nacional de Policía, Bernardo Gil Saló.
Se consideran medicamentos falsificados aquellos que inducen a error en cuanto a su origen, composición, contenido o la utilidad del producto, con todas sus posibles variaciones, según José María Martín del Castillo. Aseguró que en España hay garantías de que en el canal oficial no existen estos productos adulterados, sin embargo, matizó que «en Internet se estima que el 60% de lo que se vende es falso».
Pese a reconocer que es un dato preocupante, Bernardo Gil Saló señaló que, a nivel nacional, nadie compra fármacos de uso común a través de la Red. «Lo más demandado en este ámbito es todo lo relacionado con el culto al cuerpo (adelgazantes, crecepelos...) y los estimulantes en todas sus variantes, destacando los de tipo sexual con la viagra a la cabeza», subrayó el inspector jefe.
El perfil del consumidor que opta por comprar este producto está marcado por unos factores muy determinados: el anonimato, el precio y la comodidad. «Hay gente a la que le da vergüenza ir al médico a reconocer ciertas cosas o quiere probarlos, pese a no necesitarlos. También piensan que así los medicamentos son más baratos, aunque eso es discutible. Y, por supuesto, es mucho más cómodo que te lo traigan a la puerta de casa, en un sobre y sin que nadie sepa lo que es», argumentó Martín del Castillo.
Desde la Agencia Española de Medicamentos advierten que hay muchos riesgos en esta forma de automedicación. «El consumidor se toma estos productos sin saber si existen interacciones con otros principios que esté tomando o si pueden afectar y perjudicar a alguna patología que sufra. Hablamos de una sustancia química de la que no sabemos exactamente su composición, dónde se ha comprado la materia prima o sus posibles impurezas», aseguran.
Detrás de esta práctica se encuentra el puro negocio, según estos expertos. «Hay algunos compuestos que valen un precio en los circuitos oficiales y que son vendidos mucho más caros en otros contextos, multiplicando hasta por diez los beneficios», denuncia Gil Saló. «Esto es un negocio tan lucrativo como el de la droga e imita su sistema de trabajo para evitar que les pille la policía. En estos casos no nos interesa el "camello" sino la "cabeza pensante" que está detrás. Estamos hablando de crimen organizado», opinó Martín del Castillo.
El hecho de que la falsificación de medicamentos no esté tipificada en el Código Penal como delito no ayuda. «Sólo se comete una infracción penal si demostramos que la sustancia atenta contra la salud de las personas», aclara Bernardo Gil.
El inspector subrayó, sin embargo, que las conductas de estas personas «no quedan impunes». Declaró que cada año se llevan a cabo seis o siete operaciones relacionadas con estos temas y apuntó que sólo el año pasado su unidad decomisó aproximadamente más de 500.000 dosis de medicamentos fraudulentos. Reconoció que las investigaciones son complicadas y se prolongan durante meses y anunció, aprovechando su presencia en la región, que en la actualidad la Policía Nacional está investigando un caso de medicamentos falsificados en Mérida cuyas muestras está analizando la Agencia Estatal del Medicamento.